El Colon, ese lugar oscuro

18 Ago, 2020

Este es el estupendo artículo que sobre «El colon, ese lugar oscuro», escribe Deva C. Monteserín, nutricionista y terapeuta natural en Centro Retamas .

Es curioso pero aún tengo el recuerdo de ser una niña, estar estudiando el sistema digestivo y pensar que el intestino grueso, más concretamente el colon, era un órgano de lo más desagradable. Una especie de tubería sucia por la que desechábamos la basura, sin apenas funciones, sin ningún interés y del que prefería saber poco. Lo que cambia la vida, porque pasaron los años, llegó la licenciatura, un máster en terapias naturales y una beca predoctoral sobre cepas de bifidobacterias con potencial inmunomodulador… y ahí todo cambió.
Todos hemos asistido a ese cambio, a ese creciente interés por lo que sucede en el intestino grueso, del que ya casi nadie duda lo trascendental de su buen estado para nuestra salud global, y eso es debido a que de él depende directamente la composición de la microbiota. La microbiota, casi un “nuevo mundo” para los investigadores, millones de microorganismos que habitan el colon, en un número que supera más de 10 veces a nuestras propias células y con influencia sobre prácticamente todo lo que sucede en nuestro organismo.
Llevo años reivindicando la importancia de este órgano y de la microbiota, y me gustaría hacerlo una vez más desde aquí, para que tanto los profesionales como la población general tome conciencia de la necesidad de cuidarlo. Para ello nada como conocer sus funciones, más allá de que en el colon se absorbe el agua y algunas sales minerales, la microbiota que alberga se encarga de:
– Contribuir de manera decisiva al adecuado desarrollo del epitelio, del sistema nervioso entérico y de la vascularización intestinal, lo que determinará su funcionamiento. – Producción de vitaminas (K, C, B12, B6, ácido fólico…) y de ácidos grasos de cadena corta (butirato y propionato entre otros) que sirven de sustrato energético para las células del colon y que han mostrado un efecto protector frente a diversas afecciones intestinales. – Desarrollo de la inmunidad y de la inmunotolerancia frente a sustancias propias y ajenas, lo que se ha relacionado con una menor predisposición a padecer alergias, atopías y patologías autoinmunes. – Inhibición de la proliferación de microorganismos patógenos y oportunistas como Candida albicans o algunas cepas de Escherichia coli, con la consiguiente prevención de infecciones. – Regulación del metabolismo del colesterol, el azúcar y las grasas, habiendo vinculado diversos estudios los trastornos metabólicos con desequilibrios de la microbiota, y habiéndose identificado ya algunas cepas bacterianas con acción protectora (Akkermansia muciniphila, Lactobacillus casei… ) – Favorece la digestión y asimilación de diversos nutrientes y antioxidantes, como la lactosa, el azúcar de la leche, o los polifenoles de los frutos rojos, el té verde, el cacao… – Influye en la proporción entre estrógenos circulantes activos y sus metabolitos inactivos, cuyo desequilibrio se relaciona con trastornos como el síndrome premenstrual y la endometriosis. – Afecta al estado de ánimo, la tendencia ansiosa y los procesos neurodegenerativos, mediante complejos mecanismos que aún están siendo estudiados. A este respecto existen ya diversas investigaciones en humanos con resultados esperanzadores.
Podríamos extendernos mucho más, pero creo que es suficiente para valorar la transcendencia de este órgano y de la microbiota a la hora de abordar multitud de patologías. Más allá de suplementos con los que apoyar su buen estado, como los probióticos, resulta fundamental que todos nos concienciemos sobre la importancia de la alimentación, en la que deben abundar los vegetales, ricos en fibras prebióticas y antioxidantes protectores, y los alimentos fermentados como el kéfir. Sin olvidarnos de las pautas de respeto del ayuno nocturno o el espaciar el tiempo entre comidas, que favorecen los mecanismos de limpieza y regeneración intestinal. Estas son las claves de la salud digestiva, las que te permitirán cuidar a tu microbiota y, no lo olvides, también a todo tu organismo.

Si quieres mejorar tus digestiones o equilibrarte de manera natural, puedes contactar con Deva C. Monteserín en Centro Retamas, mandándonos un mensaje o llamándonos al 615 600 615, Deva y nosotros te estamos esperando.

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