Hay momentos del año que tienen un significado especial.
Para muchas personas, septiembre sigue siendo uno de ellos.
Aunque el calendario nos diga que el año comienza en enero, hay algo en los últimos
días de agosto que nos invita a empezar de nuevo. Quizá sea un recuerdo de la infancia.
Preparar la mochila, abrir los libros nuevos, reencontrarnos con los compañeros después
de un verano que parecía interminable… Septiembre siempre llegaba acompañado de
una mezcla de ilusión, curiosidad y también un poco de incertidumbre.
Con los años dejamos atrás el colegio, pero esa sensación permanece.
Por eso no es extraño que muchas personas aprovechen septiembre para recuperar
hábitos que habían dejado de lado, iniciar una actividad nueva o retomar aquello que les
ayuda a sentirse mejor.
No porque haya una obligación de hacerlo.
Sino porque, después del verano, resulta más fácil preguntarnos cómo queremos vivir
los próximos meses.
A veces pensamos en septiembre como una lista de tareas pendientes: organizar
horarios, volver al trabajo, preparar la vuelta de los hijos al colegio, recuperar las
rutinas…
Pero también puede ser una oportunidad para elegir qué queremos conservar del verano.
Quizá hemos descubierto que caminar sin prisas nos sienta bien.
Que dormir un poco más cambia nuestro estado de ánimo.
Que dedicar unos minutos al silencio nos ayuda a afrontar el día de otra manera.
O simplemente que nuestro cuerpo agradece que le prestemos un poco más de atención.
La vuelta no tiene por qué significar renunciar a todo eso.
Al contrario.
Puede ser el momento perfecto para incorporar pequeños hábitos que nos ayuden a vivir
el resto del año con más equilibrio.
No hacen falta grandes propósitos ni cambios radicales.
A veces basta con reservar un espacio semanal para uno mismo.
Un tiempo para moverse con conciencia, respirar con calma, recibir un masaje, practicar
Reiki, compartir una clase de Tai Chi, Chi Kung, Pilates, Yoga o disfrutar de unos
minutos de meditación.
Más que añadir una actividad a la agenda, se trata de recuperar un lugar donde
encontrarnos con nosotros mismos.
Quizá por eso septiembre sigue teniendo algo de mágico.
Porque nos recuerda que siempre podemos volver a empezar.
Y porque, a veces, los mejores comienzos no consisten en hacer más cosas, sino en
volver a aquellas que nos hacen sentir bien.
En Centro Retamas vivimos cada inicio de temporada con esa ilusión serena de los
nuevos comienzos. Nos alegra reencontrarnos con quienes regresan y dar la bienvenida
a quienes llegan por primera vez.
Porque cada septiembre es una nueva oportunidad para seguir aprendiendo,
cuidándonos y compartiendo el camino.




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